Ahora, se ha puesto muy de moda hablar de los alimentos inflamatorios. Como de costumbre, siempre poniendo el acento en el plano físico, es decir, señalándolo con nuestro dedo acusador, como si fuera el origen de todos nuestros males. En realidad, la causa de nuestros males nunca está en el plano físico sino en el plano psicoemocional. Lo que no significa que el plano físico no sea importante (que lo es). Significa que su importancia no es determinante. Por eso, no todo el mundo reacciona de la misma manera al ingerir alimentos supuestamente inflamatorios. Lo que que es seguro, esto sí, es que existen situaciones inflamatorias. Y que el lenguaje coloquial puede darnos pistas de cuáles son. Por ejemplo, cuando alguien dice: • He descubierto a mi novio con otra y estoy que echo humo. • Me estás hinchando las narices. • Deja ya de hacer ruido que me estás calentando. • Escuchar la opinión de Menganito me resulta irritante. ...
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