Cuando alguien ingiere un alimento sin que haya terminado completamente la digestión de la comida que todavía se encuentra en el estómago, la mayoría de las veces se genera un conflicto digestivo que acarrea consecuencias dañinas. Para cada comida que ingerimos, el estómago genera jugo gástrico en una concentración y cantidad específicas, a la medida. Y si el estómago está en proceso de digerir un alimento y empezamos a comer otro sin haber terminado la digestión del primero, entonces el estómago tiene que interrumpir la digestión inicial, recalcular la concentración y la cantidad del jugo gástrico y seguir con el proceso. Sin embargo, al tratarse de un acto antinatural (comer con el estómago ocupado), lo más habitual es que este solapamiento de digestiones acabe con fermentaciones, acidez, gases, y, en cualquier caso, con la producción de toxinas. Pero nuestro cuerpo necesita nutrientes, no toxinas. Este hábito puede ser nefasto con el paso del tiempo y derivar en gastritis, úlceras, ...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones