Una parte considerable de las acciones del ser humano están encaminadas a evitar situaciones que generan timidez, inseguridad o miedo. La lógica es esta: Si deseo o necesito hacer algo pero me da miedo, evito hacerlo. Esto provoca que los temores se vayan acumulando en nuestro inconsciente, volviéndose cada vez más voluminosos y densos, condicionando nuestra vida de formas múltiples y variadas, y, sobre todo, a la larga, provocando frustración, amargura y enfado. El enfado que surge de saber que hemos fracasado en nuestro propósito de lograr algo importante y que, pese al transcurrir del tiempo, seguimos estancados en ese punto. Lo natural es siempre lo mejor. Y lo natural no es evitar vivir aquello que nos da miedo. Lo natural es afrontarlo. Así es como se superan los temores. Y quitándonos de la cabeza la idea de que el fracaso es lo peor que nos puede suceder. Lo peor no es fracasar. Lo peor es quedarse abrazado al fracaso y permanecer anclado a él. Por eso, si te caes, a continuaci...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones