A la hora de hablar de alimentación, se le da prioridad absoluta a lo que entra por nuestra boca. Se dice que debe ser lo más natural posible y de la mejor calidad. Ahí estamos todos de acuerdo. Porque casi todo el mundo comprende que la calidad de nuestro alimento determina en gran medida nuestra calidad de vida. Sin embargo, nadie habla del alimento que sale de nuestra boca: más importante aún que el que entra en ella, muchísimo más, y con una mayor repercusión en nuestra vida. Las palabras y frases que pronunciamos en voz alta a lo largo del día poseen una vibración, que atrae a nuestra realidad situaciones agradables, que favorecen nuestra armonía, nuestra salud y nuestra prosperidad; o que, por el contrario, atraen contratiempos, desgracias, escasez o enfermedades. Las palabras o frases que atraen oscuridad y malestar a nuestras vidas son las que se dicen gritando, con rabia o ira; las que demuestran desprecio o indiferencia hacia los demás; en general, todos los tacos; todas...
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