La Polaridad Masculina puede definirse como el conjunto de atributos asociados a la figura del padre, como el valor, la disciplina, la capacidad de lucha, la confianza, la seguridad en uno mismo, la fuerza, la perseverancia, la sinceridad, la autoridad… La Polaridad Femenina , por su parte, engloba a los atributos asociados a la figura de la madre, como la dulzura, la ternura, la comprensión, la compasión, la amabilidad, el saber escuchar, el saber perdonar, la capacidad de autocuidado, el respeto… Ambas polaridades se nutren en la infancia y se sellan en la adolescencia. Y sus carencias pueden condicionar enormemente la vida de un ser humano, generándole miedos, bloqueos, limitaciones o situaciones desagradables de las que no sepa cómo salir, por mucho que lo intente. En consecuencia, la causa profunda de cualquier conflicto que experimente un ser humano (familiar, de pareja, laboral, económico, enfermedad, etc.) estará relacionada con la Polaridad Masculina (asociada a la figura pa...
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