Si hablamos de alimentación, pocos hábitos hay más perjudiciales para la salud que meterse en la cama para dormir justo después de cenar. Es, simplemente, una costumbre que te asegura un pasaporte para la enfermedad. Y es que cada vez que nuestro cuerpo adopta una posición horizontal, inmediatamente después, se ralentizan al mínimo todas las funciones metabólicas, incluyendo la digestión. De hecho, si haces la prueba y te tumbas en una superficie horizontal, comprobarás que en cuestión de pocos minutos disminuye tu ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y también baja tu temperatura. Todo, de forma automática. Si terminas de cenar y acto seguido te metes en la cama, los primeros 30 minutos el estómago intentará digerir la comida que hay en él, pero conforme avance el tiempo, todo el proceso se irá ralentizando, hasta que la comida quede atrapada en el estómago y no pueda digerirse adecuadamente. Entonces, empezará a fermentar; y esa fermentación generará una gran cantidad de toxina...
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