Hace unos cuatro años, tuve en la consulta a una paciente de República Dominicana aquejada de una otitis persistente que había intentado solucionar con CDS, amargo sueco y arcilla. La combinación de estos protocolos, adecuadamente ejecutados, había funcionado bastante bien, pero no había eliminado definitivamente el problema. Había conseguido mejorarlo temporalmente, o incluso había eliminado los síntomas durante unas semanas, pero en cuanto la paciente dejaba los tratamientos la otitis volvía a manifestarse implacablemente al cabo de un tiempo. Este fenómeno lo he visto muchas veces a lo largo de los años: tratamientos naturales correctamente aplicados que no terminan de solucionar un problema… porque no van a la causa del mismo, a saber: el conflicto psicoemocional que subyace debajo del plano físico. Mi paciente era una mujer de unos 45 años cuyo marido, a partir de un determinado momento, empezó a hablarle de malas maneras, despectivamente, incluso a insultarla. Ella, por su parte,...
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