"Gladiator" y el arquetipo de la masculinidad.

Que un hombre esté en armonía con su Polaridad Masculina requiere, primero, e imprescindible, que esté conciliado con su padre; y, segundo, tener convenientemente nutridos los atributos asociados a dicha polaridad, como la fuerza, el valor, la confianza, el espíritu de lucha, la capacidad para abrirse camino, la autoridad, el saber marcar límites, la resistencia, la disciplina, el liderazgo…

En los tiempos que vivimos, en los que la ingeniería social globalista lleva décadas trastocando y debilitando los roles naturales del hombre y de la mujer, se hace más necesario que nunca encontrar referentes que nos ayuden a reconectar con lo que verdaderamente somos: con nuestra esencia y con nuestro poder intrínseco. De ese modo, estaremos en mejores condiciones de poder experimentar una vida con salud, amor y prosperidad.

Una forma muy didáctica de explorar el arquetipo de la masculinidad es mediante la observación de un personaje de ficción muy conocido gracias a la industria cinematográfica: el general hispanorromano Máximo Décimo Meridio (interpretado por el actor Russell Crowe), protagonista de la película Gladiator, la cual se desarrolla en el año 180 d. C.

Este personaje encarna a la perfección todos los atributos que he mencionado anteriormente, además de la nobleza de espíritu. Pero lo verdaderamente grandioso es cómo, al mismo tiempo, personifica la conexión genuina con la Polaridad Femenina, asociada a la figura de la madre. Un fenómeno que puede apreciarse, por ejemplo, en el interés que demuestra el general por sus soldados heridos tras una cruenta batalla contra los germanos, en la poética y emotiva descripción que hace de su villa en Hispania al emperador Marco Aurelio; en su conexión con el mundo espiritual, cuando reza a sus antepasados, exaltando los altos valores humanos que le inculcaron de pequeño; o en el modo en que protege a sus compañeros gladiadores cuando salen a la arena del circo romano para combatir.

Y es que un hombre hecho y derecho no podría estar completo sin la Polaridad Femenina.

Porque Femenino y Masculino (la Dualidad) conforman El Todo, la Unidad. Y la Unidad, no es otra cosa que el Amor.

Que es lo que todos somos en esencia.

Comentarios