Conversación entre una amiga y un servidor:
Ella: Carlos, últimamente, estoy oyendo mucho que la fruta es malísima porque dispara el índice glucémico, así que el otro día me compré un glucómetro y pude comprobar que unos minutos después de haber tomado un zumo de naranja me subía bastante. ¿Puedo volverme diabética por comer fruta?
Yo: Lo primero es que la Naturaleza te da naranjas, no zumo de naranja. Un zumo de naranja puede contener el zumo de tres naranjas, como mínimo. Evidentemente, si bebes ese zumo en tres tragos, ten por seguro que eso disparará tu índice glucémico. Otra cosa muy distinta sería que comieras un par de naranjas a lo largo de diez minutos, pausadamente. De todos modos, tenemos el páncreas para algo: para corregir y equilibrar los niveles de azúcar en sangre.
Ella: ¿Pero es malo que me suba de repente el índice glucémico si me tomo un vasito de zumo de naranja?
Yo: ¿Es malo sudar cuando hace mucho calor? ¿Es malo experimentar taquicardia cuando uno corre doscientos metros para no perder un tren?
Ella: No, claro; eso es natural.
Yo: Pues igual de natural es que el páncreas segregue insulina para equilibrar el azúcar en sangre. Insisto: es un fenómeno natural, no es una anomalía ni un síntoma de nada.
Ella: Entonces, ¿no me volveré diabética por tomar fruta casi a diario?
Yo: Rotundamente, no. La fruta es un alimento depurativo, hidratante, rejuvenecedor, superalcalinizante, vivo, rico en vitaminas y minerales y completamente afín a la biología humana. Pero lo razonable es comerla con moderación, no gran cantidad de una sentada. Y mejor a bocados que en zumo, así evitamos picos innecesarios de azúcares.
Ella: Ah, bueno, pues me quedo más tranquila.
Yo: Lo que puede provocarte diabetes es comer cotidianamente azúcares refinados, bebidas dulces envasadas, bollería y comestibles refinados, como el arroz blanco o el pan blanco. La diabetes surge cuando forzamos el páncreas, lo llevamos al límite a diario, hasta que al final se agota y deja de producir insulina. Pero nunca jamás en la vida una alimentación natural e integral puede desembocar en una diabetes. Y menos siendo una mujer tan dulce, como eres.
Ella: ¿La dulzura de nuestro carácter también influye en nuestro páncreas?
Yo: Por supuesto.
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