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"Perdona que te moleste".

  Esta es la típica frase que mucha gente utiliza para abordar a los demás. Puede servir para preguntarle algo a un transeúnte, a un funcionario detrás de una ventanilla, a un policía o a un vendedor en un comercio. Y se pueden usar fórmulas similares, como: Disculpa, quería... , o No sé si ahora te molesto (en una llamada de teléfono), o bien, Perdona un momento.   El caso es que este tipo de frases tan comunes denotan falta de confianza en uno mismo y nos restan valía ante los demás; incluso ante nosotros mismos, pues nos presentamos ante el otro, ya de entrada, como una posible molestia. Y a nadie le gusta ser una molestia.   Pero como la comunicación efectiva es un arte y una ciencia, afortunadamente, está llena de recursos que podemos utilizar para no caer en estos errores que merman nuestra carta de presentación y que fácilmente (de un modo inconsciente) pueden lesionar nuestra propia autoestima. Sobre todo, si se dicen estas expresiones de forma habitual.   Como os comento, hay

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