Hace unos años, pasé unas vacaciones de Semana Santa en la casa de campo de unos amigos. Allí coincidí con una mujer de unos cuarenta, Alba, amiga de mis amigos, que venía padeciendo un persistente dolor de cabeza desde hacía unos días. De hecho, la primera noche que llegamos a la casa ella se acostó según entró por la puerta porque la pobre no se encontraba bien.
A la mañana siguiente, el dolor no le había desaparecido, por lo que se planteó muy seriamente volver a Valencia. Sin embargo, yo le propuse una alternativa...
Según la Reflexología Podal, los dedos gordos de los pies reflejan la zona de la cabeza. Por lo tanto, un masaje sobre ellos puede mejorar, aliviar o incluso eliminar dolores y otras afecciones de la misma. Así que le propuse a Alba lo siguiente: como esa mañana íbamos a dar un paseo por los alrededores, le sugerí que se colocara unas piedras muy pequeñas (del tamaño de lentejas), sujetas con esparadrapo en la parte inferior de los dedos gordos de los pies (tal como se ve en la imagen). Luego, ella se colocaría los calcetines, las zapatillas y entonces saldríamos a dar un paseo.
El paseo duró menos de una hora. De tal modo que cuando regresamos a la casa el dolor de cabeza de Alba había desaparecido por completo, y ya no reapareció en los siguientes días. Total, que me pasé la Semana Santa dando masajes a todo el mundo.
Ahora, los amigos de mis amigos me conocen como Carlos, el de los masajes.
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