La dignidad es el sentimiento de merecimiento que impulsa a una persona a darse a sí misma lo justo y necesario para estar lo mejor posible en cada momento. Y puede aplicarse tanto a un individuo como a una colectividad.
Para que exista dignidad, primero tiene que haber autoestima.
Quien se considera merecedor de bienestar, respeto y consideración procura cuidarse y proporcionarse las mejores condiciones de vida que estén a su alcance, sin conformarse voluntariamente con aquello que le perjudica o degrada.
Falta dignidad cuando, por ejemplo:
• Una persona descuida su higiene personal.
• Viste ropa sucia o deteriorada pudiendo mantenerla en buen estado.
• Descuida su alimentación, su salud o su descanso.
• Vive en un entorno sucio, desordenado o insalubre sin intentar mejorarlo, aun teniendo medios para hacerlo.
• Se conforma con recibir un trato desconsiderado o humillante.
• Permanece voluntariamente en relaciones perjudiciales porque cree que no merece nada mejor.
• Se humilla para conseguir la aprobación, el afecto o el reconocimiento de los demás.
• Renuncia a expresar sus necesidades o defender sus derechos por temor a incomodar.
• Sacrifica sistemáticamente su bienestar para satisfacer los deseos ajenos.
• Permite que otros decidan por ella pudiendo hacerlo por sí misma.
• Tolera situaciones injustas que podría intentar corregir.
• Traiciona sus principios o actúa servilmente para obtener ventajas.
• Desaprovecha sus capacidades y oportunidades porque no se considera suficientemente valiosa.
• Se desprecia a sí misma y acepta como normales condiciones de vida que podría mejorar.
La falta de dignidad también puede manifestarse colectivamente. Ocurre cuando una comunidad se acostumbra a vivir en condiciones deficientes que podría mejorar mediante la unión, la cooperación y el esfuerzo compartido.
Por ejemplo:
• Cuando se toleran la suciedad, el abandono y el deterioro de los espacios públicos.
• Cuando una población se resigna a recibir servicios deficientes sin exigir mejoras.
• Cuando se acepta la corrupción o el abuso de poder como algo inevitable.
• Cuando se permite el desprecio, la discriminación o el trato injusto hacia determinados colectivos.
• Cuando se renuncia a defender los derechos comunes por conformismo, indiferencia o falta de autoestima colectiva.
• Cuando se anteponen los intereses particulares al bienestar general.
La falta de dignidad pone de manifiesto conflictos o carencias asociados a la figura del padre y de la madre.
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