Se ha observado ampliamente, en estudios efectuados por naturalistas sobre grandes poblaciones y a lo largo del tiempo, que tanto los carnívoros domésticos como los salvajes adoptan dos comportamientos generalizados cuando se encuentran enfermos: ayunan durante días y/o comen plantas.
Efectivamente, se ha observado repetidamente que:
• Lobos: consumen hierbas y otras materias vegetales. Tanto para expulsar parásitos intestinales como para matar bacterias patógenas.
• Gatos: comen hierba para facilitar la eliminación del pelo ingerido durante el aseo, para favorecer el tránsito intestinal y limpiar sus intestinos, así como para combatir infecciones de diversa índole.
• Perros: ingieren hierbas con frecuencia. Se sabe que este hábito desempeña una función protectora frente a parásitos o para corregir infecciones. Y lo más interesante: muchas veces las comen sin estar enfermos. Varios estudios científicos lo avalan.
• Leopardos de las nieves: se ha documentado que consumen vegetales, incluso ramas de determinados arbustos cuando les ha sentado mal una comida, cuando padecen infecciones o cuando han sufrido ciertas heridas tras una lucha.
También se ha documentado que muchos carnívoros salvajes consumen algunas plantas ocasionalmente sin estar enfermos, probablemente como profilaxis, para encontrar en ellas determinados nutrientes o para corregir desequilibrios orgánicos.
Curiosamente, no se ha observado ni un solo caso de un carnívoro salvaje que coma carne, grasa o huevos sintiéndose marcadamente enfermo. O dicho de otro modo aún más claro: ni siquiera los animales carnívoros comen carne, grasa o huevos para curarse.
Hasta ahora, no se ha documentado ni un solo caso.
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