Uno de los mayores errores en la alimentación

Conviene recordar que el ser humano es el único animal del planeta Tierra que come varios alimentos juntos en sus comidas. El resto de animales salvajes solo ingieren un solo tipo cada vez que comen. Jamás mezclan distintos alimentos en una misma comida. Nunca. Por eso, si un ser humano ingiere varios alimentos en una misma comida debería hacerlo siguiendo unas reglas naturales basadas en la fisiología de la digestión, no en la arbitrariedad.

Mucha gente cree, erróneamente, que alimentarse de forma saludable consiste en comer en una misma comida alimentos saludables. Es decir, que mientras que esos alimentos sean individualmente saludables, luego da igual cómo los mezcles.

Supongamos que alguien, con la mejor de las intenciones, hace una compra de alimentos ecológicos e integrales, y que con todos ellos al mediodía prepara el siguiente menú:

De primero: ensalada de escarola con zanahoria, semillas de calabaza, nueces, trozos de piña, pasas, pepino, rábanos, apio, hinojo, cebolla, tomate, vinagre de manzana, aceite virgen extra de primera presión en frío y sal marina natural.

De segundo: quinoa, un trozo de carne y un par de huevos.

De postre: kéfir de cabra con arándanos.

Luego, algunas de estas personas, con el paso del tiempo, terminan en mi consulta con serios problemas digestivos (y de otra índole), y no comprenden por qué han enfermado. Incluso muchos me dicen inocentemente: “Pero si todo lo que como es integral y ecológico. No lo comprendo”.

Esas combinaciones que he puesto en el ejemplo: una ensalada que más bien parece un cóctel molotov, comer varias proteínas densas en una misma comida y rematarlo todo con un postre supersaludable, como el kéfir con arándanos, al final, todo junto, es un pasaporte para la enfermedad. Es solo una cuestión de tiempo.

A lo largo de los años, he tenido en mi consulta cientos de pacientes aquejados de colon irritable, enfermedad de Crohn o cáncer de colon, y en TODOS Y CADA UNO DE ESOS CASOS, sin excepción, había un denominador en común: hacían nefastas combinaciones de alimentos en sus comidas.

Esas combinaciones provocaban fermentaciones. Las fermentaciones generaban toxinas. Y, finalmente, esas toxinas eran absorbidas en el intestino, desencadenando una inflamación crónica y una toxemia sistémica (exceso de toxinas en el organismo) que terminaba afectando a distintos órganos, según cada caso.

Un alimentación genuinamente saludable se basa en las leyes de la Naturaleza. Unas leyes que están por encima de las modas, de los influencers de TikTok y de tendencias gastronómicas caprichosas. Unas leyes que no cambian con el tiempo, que están hechas a la medida de los seres que habitamos este mundo y que conviene conocer y aplicar oportunamente.

Por nuestro propio bienestar.

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