Hace cosa de 4 años, contacta conmigo una mujer de unos 35, que solía padecer cistitis de forma recurrente. Me comentó que había estado usando aceite esencial de orégano y CDS, y que con esa fórmula le desaparecía por completo y en muy pocos días, pero que al cabo de un tiempo volvía la infección.
Este es un fragmento de la primera conversación que mantuvimos por teléfono:
Ella: Yo pensaba que el aceite esencial de orégano y el CDS iban a curarme la cistitis para siempre pero no ha sido así. Al final, termina volviendo. Me siento como en un bucle. No sé qué hacer. Por eso, he contactado contigo.
Yo: El aceite esencial de orégano junto con el CDS es una combinación muy potente, capaz de eliminar la infección que te causa la cistitis, pero una cosa es eliminar eficazmente la bacteria que la provoca y otra muy distinta es erradicar el conflicto que hace que aparezca la bacteria y que prolifere. Ni el aceite esencial de orégano, ni el CDS, ni el ajo crudo, ni la trementina pueden erradicar el conflicto subyacente detrás de tu cistitis, porque ese conflicto no está en el plano físico sino en el plano psicoemocional. Por eso, la infección termina volviendo tarde o temprano. Curarla para siempre implicaría resolver definitivamente dicho conflicto desde su raíz.
Finalmente, la paciente tuvo un ciclo de 4 consultas conmigo en un período de 3 meses. A través de ellas, comprendió lo siguiente:
• El cuerpo es como una metáfora física de lo que acontece en el plano psicoemocional.
• La cistitis tiene lugar cuando el sistema inmunitario no es capaz de hacer frente y neutralizar a un invasor hostil (por ejemplo, la bacteria Escherichia coli).
• El sistema inmunitario de la paciente actuaba en paralelo a la forma de actuar de la paciente: no parándole los pies a hombres que solo se acercaban a ella para satisfacerse sexualmente y que luego la dejaban. Es decir, para aprovecharse de ella invadiendo su territorio (su zona más íntima) de forma hostil (no amorosa).
El trabajo en consulta pasó por sanar la relación con su padre, aumentar su autoestima y aprender a marcar límites (ser mucho más asertiva). No utilizamos ningún tratamiento.
El pasado mes de mayo (de 2026), me envía un correo para decirme que desde que terminó las consultas conmigo ya no ha vuelto a tener cistitis.
Ni una sola vez.
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