Desde hace unos pocos años, se está poniendo muy de moda entre la gente que se cuida el desparasitarse. Algo que me parece fenomenal. Sin embargo, de las decenas de vídeos que pululan por las redes sociales sugiriendo protocolos naturales (a veces, muy complejos), no veo ninguno que hable del ajo crudo. Ni uno solo. Siendo que es el antiparasitario natural más potente que existe sobre la faz de la Tierra. Y el más barato. Usado, por cierto, desde hace decenas de miles de años.
Lo repito por si quedara alguna duda: el ajo crudo es el antiparasitario más potente que existe. No tiene rival. Y es capaz de eliminar cualquier parásito del cuerpo humano (microscópico o no) cuando se ingiere de la forma correcta y en la dosis adecuada. Doy fe de ello.
Esto es muy importante: la eficacia del ajo crudo depende de su dosis y del tiempo que se prolongue el tratamiento. Si la dosis es insuficiente y el tiempo demasiado corto, puede fallar. Porque no es lo mismo tomar un diente de ajo crudo al día para prevenir infecciones que curar una gran infección que ha persistido durante años. La dosis es esencial.
A principios del pasado mes de junio, una mujer de mediana edad contactó conmigo comentándome que venía sufriendo desde hacía años una infección por Helicobacter pylori, la cual le causaba de forma recurrente síntomas similares a los de una gastritis. Le pregunté qué tal toleraba el ajo crudo y me dijo que muy bien, y que le encantaba, así que le recomendé tomar media cabeza de ajos crudos machacados y mezclados con aguacate en ayunas.
El aguacate, al tratarse de una grasa de baja densidad molecular, lo que hace es amortiguar el picor tan intenso del ajo crudo sin restarle un ápice de su potencia antiparasitaria.
El protocolo específico para esta paciente era el siguiente: se coge una cucharadita de la pasta formada por el aguacate y los ajos machacados, se pone en la boca, se traga y acto seguido se toma un sorbo de agua. Y así, hasta que se termine la ingesta. El primer día, media cabeza de ajos crudos, el segundo día una cabeza (mediana) entera. Luego, se prosigue con la cabeza entera de ajos dos días más (4 en total, de principio a fin). Cabe subrayar que este protocolo puede variar según los casos y según los afectados.
Recomendaciones adicionales: comer durante el tiempo que dure el protocolo quinoa con verduras y hacerse todos los días una lavativa con tomillo.
La referida paciente me envía un wasap al segundo día de haber empezado el protocolo y me dice que los síntomas han remitido totalmente. Para asegurarse de que todo está bien, al cabo de unos días de haber terminado el protocolo completo decide por su cuenta hacerse unas pruebas médicas (prueba de aliento y análisis de heces) para cerciorarse de que no queda ni rastro de la Helicobacter en su organismo.
Al cabo de una semana, las pruebas médicas confirman que, efectivamente, no queda ni rastro de la bacteria.
Coste del tratamiento: 2 euros.
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