Un hombre con clase

La clase a un hombre no se la da su ropa, ni su reloj, ni su coche ni su billetera. Se la da su buena educación, su dignidad, su honorabilidad y sus valores humanos.

Un hombre con clase no se define por su apariencia sino por sus acciones.

La clase no se ve. Se siente.

Un hombre con clase:

    1. No da la mano estando sentado. Lo hace estando de pie. Y lo hace con firmeza.
    2. Saluda cuando llega a un lugar, haciendo contacto visual con la gente.
    3. Repite el nombre de la persona que le acaban de presentar. De ese modo, no se le olvidará ni será olvidado por el otro.
    4. Deja que se explaye a quien le está dando una buena noticia, sin interrumpirle, y dándole todo el protagonismo.
    5. Elogia en público y objeta en privado.
    6. Escucha con atención. No está pensando en lo que va a contestar a su interlocutor. Simplemente, le escucha de manera genuina y proactiva.
    7. Mantiene bien guardado su teléfono móvil cuando está compartiendo un momento con alguien en una cita.
    8. No se esfuerza por impresionar a una mujer, pero será fácil que lo haga sin pretenderlo.
    9. Cumple su palabra. Y, además, es algo que le caracteriza.
    10. Inspira respeto y autoridad. Primero, porque respeta a los demás; y segundo, porque hay coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace.

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