"No puedo".

Una de las expresiones más demoledoras y dañinas para la autoestima que puede pronunciar un ser humano (por cuanto que nos invalida). No puedo representa la autocondena que elimina toda posibilidad de alcanzar lo que uno desea. Es la madre de la frustración, del fracaso y de la impotencia. Es un programa que se graba a fuego en el inconsciente y que se queda anclado en él indefinidamente… a menos que uno haga lo justo y conveniente para transformarlo.

Para tal efecto, sería oportuno empezar a sustituir todas aquellas frases en las que No puedo es el núcleo por otras como, por ejemplo:

(Entre paréntesis, la actitud que expresa dicha frase).

    • Puedo empezar por una parte pequeña. (Iniciativa).
    • Aún no sé cómo hacerlo, pero puedo aprender.
(Aprendizaje).
    • Voy a averiguar qué necesito y dar el primer paso.
(Dirección).
    • Puedo probar una opción distinta.
(Resolución).
    • Voy a organizarlo por etapas.
(Estructura).
    • Puedo pedir la ayuda concreta que necesito.
(Claridad).
    • Ahora elijo no hacerlo; decidiré cuándo me conviene.
(Límites).
    • Voy a ocuparme primero de lo que sí depende de mí.
(Responsabilidad).
    • Puedo hacerlo a mi ritmo, sin dejar de avanzar.
(Perseverancia).
    • Me comprometo a hacerlo y ajustar lo necesario.
(Compromiso).

Comentarios