La clave de una alimentación saludable

Cuando uno se toma el tiempo para investigar, más allá de las redes sociales y de sus influencers, se da cuenta de que antes de la Revolución Industrial prácticamente todos los pueblos indígenas del planeta Tierra, independientemente de su tipo de alimentación, disfrutaban de una salud entre buena y excelente.

Guste o no, si hablamos de longevidad, además de salud, los pueblos más longevos y saludables de toda la historia poseían una dieta basada en vegetales, aunque conviene subrayar que absolutamente ninguno de ellos era exclusivamente vegetariano. Pero es que incluso las antiguas tribus esquimales del círculo polar ártico, que comían exclusivamente proteínas y grasas de origen animal (más que nada, porque no había dónde elegir), nunca conocieron enfermedades como el cáncer, el alzheimer, la fibromialgia o las alergias. Si bien es cierto que su esperanza media de vida no solía superar los cuarenta y cinco años.

A partir de la Revolución Industrial, es cuando comienza un proceso progresivo e inexorable de desnaturalización de la dieta humana, llegando al punto máximo de degeneración en las últimas décadas, con la mecanización de los procesos agropecuarios, los fertilizantes sintéticos, los pesticidas, los transgénicos, las vacunas para el ganado y toda una serie de procesos industriales directamente correlacionados, en gran medida, con el progresivo deterioro de la salud humana.

Llevamos miles de años comiendo pan, cereales, legumbres, lácteos, pescado, huevos y carne, y nunca antes en la historia el consumo de cualquiera de esos alimentos había estado tan relacionado con toda una larga serie de afecciones y enfermedades como las que tenemos hoy en día. Por consiguiente, no hace falta ser un genio para deducir que el problema no radica en ingerir esos alimentos, el problema es que todos esos alimentos, hoy en día, poseen un grado de desnaturalización y de toxicidad que nunca antes habían tenido. Ese es el verdadero problema.

Repito: la experiencia documentada y atestiguada, a lo largo de miles de años, nos demuestra, inequívocamente, que el ser humano es capaz de mantenerse perfectamente saludable con estilos alimenticios muy diversos. De ahí la importancia de que comprendamos que, actualmente, para disfrutar de buena salud es mucho más importante la calidad que el tipo de alimento que consumimos. Insisto: calidad.

Por eso, la clave para que una alimentación sea genuinamente saludable se resume del siguiente modo:

que sea lo más natural posible.

(Foto: Vilcabambas ecuatorianos trabajando en un huerto comunitario).

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