Todas y cada una de estas propuestas curativas ya han sido comprobadas por mí mismo o por mis pacientes numerosas veces y han resultado completamente exitosas. La mayoría de ellas, a corto plazo.
¿Un orzuelo en un ojo?
Aplicando arcilla localmente y con resonancia cuántica. Y procurando que no me “irriten” o me enfaden ciertas situaciones que veo.
¿Reflujo gástrico?
Masticando bien la comida, combinando adecuadamente los alimentos y con resonancia cuántica. Y aprendiendo a gestionar mejor ciertas situaciones que me “corroen” o que me dan rabia.
¿Una diarrea?
Con una lavativa de tomillo, agua arcillosa y con resonancia cuántica. Asimismo, tratando de superar un miedo momentáneo pero intenso, y deshaciéndome de pensamientos o actitudes que me sobren (y que son como “excrementos”).
¿Pérdida de audición?
Con aplicación local de amargo sueco y con resonancia cuántica. E identificando qué mensajes importantes me está susurrando la vida al oído pero que yo no quiero escuchar.
¿Piedras en el riñón?
Con una fórmula magistral de plantas medicinales, agua imantada caliente y con resonancia cuántica. Y procurando no calcular tanto las cosas (cálculos renales) por temor.
¿Un conflicto importante con el dinero y la abundancia?
Utilizando la cuántica mediante una carta, un viaje imaginario y resonancia para reconciliarse con la figura de la madre.
¿Un conflicto importante con el trabajo y la prosperidad?
Utilizando la cuántica mediante una carta, un viaje imaginario y resonancia para reconciliarse con la figura del padre.
Comentarios
Publicar un comentario