Una parte considerable de las acciones del ser humano están encaminadas a evitar situaciones que generan timidez, inseguridad o miedo. La lógica es esta: Si deseo o necesito hacer algo pero me da miedo, evito hacerlo.
Esto provoca que los temores se vayan acumulando en nuestro inconsciente, volviéndose cada vez más voluminosos y densos, condicionando nuestra vida de formas múltiples y variadas, y, sobre todo, a la larga, provocando frustración, amargura y enfado. El enfado que surge de saber que hemos fracasado en nuestro propósito de lograr algo importante y que, pese al transcurrir del tiempo, seguimos estancados en ese punto.
Lo natural es siempre lo mejor. Y lo natural no es evitar vivir aquello que nos da miedo. Lo natural es afrontarlo. Así es como se superan los temores. Y quitándonos de la cabeza la idea de que el fracaso es lo peor que nos puede suceder. Lo peor no es fracasar. Lo peor es quedarse abrazado al fracaso y permanecer anclado a él.
Por eso, si te caes, a continuación, te levantas.
Si te da miedo acercarte a la persona que te atrae, acércate a ella.
Si te genera inseguridad dejar un trabajo que detestas, permítete, por lo menos, empezar a pensar en uno mejor.
Si te paraliza la idea de iniciar ese proyecto que llevas años postergando, da aunque sea el primer paso, por pequeño que sea.
Si te da vergüenza mostrar lo que has creado, muéstralo. Porque el juicio ajeno nunca es tan feroz como el que tú mismo te impones.
Si temes decir lo que piensas, dilo. El silencio cómodo de hoy será tu arrepentimiento de mañana.
La timidez, la inseguridad y el miedo no son nuestros enemigos. Son señales. Nos están indicando exactamente dónde están las cosas que más nos importan, las situaciones donde más podemos crecer, las personas con las que más podríamos conectar. El miedo apunta siempre hacia aquello que tiene valor para nosotros. Por eso, duele evitarlo.
La vida no premia a los que nunca caen. Premia a los que, después de caer, se levantan con algo nuevo: una cicatriz, una lección, un poco más de valentía que antes no tenían.
No se trata de no tener miedo.
Se trata de actuar a pesar de él.
Comentarios
Publicar un comentario