Algunas personas que siguen protocolos de desparasitación se sorprenden de que los parásitos regresan después de haberse marchado al cabo de un tiempo, y no terminan de entender el porqué. Y es que la aparición y la proliferación de parásitos en el cuerpo humano no solamente está sujeta a factores estrictamente físicos, como, por ejemplo, el abuso de comestibles refinados, sino también a factores psicoemocionales. Es decir, el actuar como un parásito o el dejarse parasitar son dos actitudes que favorecen sobremanera la parasitosis en el cuerpo.
Por consiguiente, para que los parásitos se vayan de nuestro cuerpo y no vuelvan es esencial evitar comportamientos como estos, por ejemplo:
• Vivir del dinero de tu pareja si no la amas.
• Mantenerte con ayudas estatales cuando puedes valerte por ti mismo.
• Pedirle a otro que haga lo que puedes hacer tú.
• Llamar a ciertos “amigos” solo cuando los necesitas.
• Acudir sistemáticamente a un mentor para que te ayude a tomar decisiones importantes.
• Apropiarte de las ideas, métodos o enseñanzas de alguien y presentarlas como propias.
• Vivir en casa de alguien, de prestado, sin aportar nada.
• Llegar tarde al trabajo reiteradamente confiando en que algún compañero te cubrirá.
• Crear problemas por actuar de forma descuidada y esperar que otros los resuelvan.
• Reclamar frecuentemente la atención de los demás.
• Priorizar el interés personal en las relaciones con los demás.
• Emplear el sexo, el afecto o el cuidado como moneda de cambio.
• Utilizar a un hijo como confidente de los problemas conyugales.
• Convertir cada conversación en un monólogo sobre ti.
• Permitir que ciertos pensamientos o vicios te quiten tu energía de forma recurrente.
• Dejarte parasitar, abusar o explotar por terceras personas.
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