No es un milagro


Si retrocedéis justo una semana en mi muro, encontraréis un post en el que decía que acababa de quemarme accidentalmente en una mano con aceite hirviendo a más de 200 grados. En aquel post os aseguraba que pese a la aparatosidad de las quemaduras en un par de semanas desaparecerían sin dejar rastro. Y ya está sucediendo, tal como podéis apreciar en la imagen comparativa (de hace una semana y de hoy mismo).

Las quemaduras se están transformando en costras que se están cayendo sin dejar la menor huella tras de sí. Lo que hay debajo es piel completamente renovada y limpia.
Lo único que he hecho en todo este tiempo es aplicar a diario frecuencias específicas para la piel con mi máquina de resonancia cuántica. Nada más. Y ahí están los resultados. Previsiblemente, en una semana no quedará ni el menor rastro de las quemaduras.

También quiero añadir, porque me parece fundamental, que aparte de la resonancia cuántica, esta regeneración que parece milagrosa también se debe a que como a diario alimentos integrales (arroz, mijo, quinoa, espelta, trigo sarraceno...). Solo estos alimentos (que llevan consumiéndose decenas de miles de años por la Humanidad y por los pueblos más longevos y saludables del mundo) contienen nutrientes específicos que, entre otros beneficios, favorecen la regeneración de los tejidos del cuerpo. Por eso, quienes los consumen, aparte de tener una piel estupenda, suelen aparentar menos edad de la que verdaderamente poseen.

Lo dicho: esta recuperación (como la del accidente con politraumatismo que tuve hace un año) no es ningún milagro. Es una combinación de resonancia cuántica, óptima alimentación y una actitud de confianza plena en el devenir y en el Universo.

Este caso es solo un pequeño ejemplo.

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