Recientemente, he tenido en mi consulta a una paciente afectada de S.I.B.O. (traducido al español, Síndrome de Crecimiento Bacteriano) a la que un dietista colegiado le había dado una dieta para corregirlo (ver imagen ilustrativa de este artículo).
El SIBO es un trastorno en el que bacterias del intestino grueso colonizan y proliferan en el intestino delgado, provocando fermentaciones, gases, toxinas, a veces diarreas, inflamación y dificultad para absorber nutrientes.
Mi opinión: seguir esta dieta es lo último que debería hacer un paciente de SIBO para curarse.
¿Por qué?
• Porque no tiene en cuenta la correcta combinación de los alimentos. Algo IMPRESCINDIBLE para evitar fermentaciones y gases. Por ejemplo, mezcla de manera aberrante pechuga de pollo con mango, o pasta con pollo, queso con ciruelas, patata con pollo, o yogur de soja con frutos secos y kiwi.
• Porque está basada en alimentos y comestibles de supermercado, y no habla en ningún momento de la conveniencia de ingerir alimentos integrales y ecológicos (como si eso no tuviera ninguna importancia a la hora de curar una enfermedad digestiva).
• Porque el yogur de soja, y sobre todo su leche, provocan un amplio espectro de problemas digestivos a mucha gente. Demostrado. En consecuencia, no es razonable incluir estos comestibles en una dieta que pretende curar un problema digestivo serio.
• Porque en ningún momento subraya lo FUNDAMENTAL de que el paciente mastique a conciencia la comida, precisamente, para evitar fermentaciones y poder absorber correctamente los nutrientes de los alimentos.
• Tampoco dice en ningún momento que el paciente deba hacer cenas ligeras y que, además, deba esperar un mínimo de una hora y media para meterse en la cama (con el objetivo de evitar fermentaciones).
• Por descontado que el dietista tampoco le comenta nada a la paciente sobre los conflictos o actitudes que pueden estar detrás de sus síntomas. Ni, menos aún, le da herramientas para que los resuelva.
Por eso, este tipo de dietas no funcionan; y las que funcionan no suelen ser sostenibles a largo plazo. Es decir, las dietas, a la larga, cansan. Cansan por sus restricciones o por ir en contra de las necesidades reales del cuerpo humano.
Lo natural no es hacer dieta. Lo natural es alimentarse saludablemente, conforme a nuestra condición humana, y teniendo en cuenta las circunstancias de cada persona.
Por eso, me parece mucho más inteligente aprender a alimentarse correctamente que hacer dieta.
Y por eso me dedico a lo que me dedico.
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