1. Procuro actuar en mi día a día utilizando como base de mis actos los valores humanos, priorizando el respeto hacia mí mismo y hacia los demás. Y es que nadie puede esperar tener una vida armoniosa, saludable y próspera actuando sin valores. Y lo sé por experiencia, porque yo he estado en ambas polaridades.

2. Hago lo posible por comer alimentos de la mejor calidad, integrales y ecológicos.

3. En cuanto puedo, me voy a la montaña. A ciertos lugares apartados que conozco, en los que la Naturaleza es muy salvaje y pura, para poder disfrutar, nutrirme de ella, conectar con el silencio y reiniciarme.

4. A diario, utilizo una máquina de resonancia cuántica para optimizar mi campo cuántico y que éste sea lo más armonioso posible. Y vaya que si funciona.

5. Trato de escuchar música que me eleve. Recientemente, he descubierto que muchas canciones del grupo Abba poseen una muy alta frecuencia (las he medido con un péndulo), así que las escucho muy a menudo. Me despiertan emociones muy profundas de alegría, gozo, expansión y plenitud. Aparte de que ese grupo me encanta.

6. No me junto con gente maleducada, o irrespetuosa, o deficitaria en valores humanos. Y si alguna persona de mi círculo adopta este tipo de comportamientos y percibo que no tiene el menor interés en reconducirse por iniciativa propia, entonces la saco inmediatamente de mi vida sin que ello me pese en absoluto.

7. Casi a diario dedico algo de tiempo a avanzar en un proyecto artístico muy ambicioso que empecé hace unos pocos meses, titulado Otros mundos. El proyecto obedece a un anhelo muy profundo que tengo desde mi infancia. Y entregarme a él de manera completamente creativa me permite conectar con mi esencia divina (que no es otra que crear y amar). Y cuando uno conecta con su esencia se siente pleno y dichoso.

8. Procuro tomar el Sol a diario, aunque sean cinco minutos. No para ponerme moreno sino para conectar de manera consciente con la mayor fuente de vida del planeta Tierra. Lo que me da fuerza, seguridad, confianza y determinación. Porque el Sol encarna y simboliza la energía del Padre y de Lo Masculino.

9. Hago ejercicio a diario: TRX, calistenia, bicicleta, estiramientos… Pero no hago rutinas de ninguna clase. Voy a mi aire.

10. Después de comer, suelo dedicar una media hora a escuchar música relajante y minimalista (por ejemplo, Olivier Alary) y a sumergirme en escenas imaginarias muy agradables que voy construyendo sobre la marcha y que a veces casi no se distinguen de la propia realidad tangible. Y esas vivencias también me permiten experimentar emociones muy intensas y profundas de paz, alegría y plenitud.

Comentarios