3 alternativas saludables al café

  1. Té rooibos. Ausencia total de cafeína/teína. Potente antioxidante. Bajo en taninos (no interfiere en la absorción del hierro). Ligeramente antiinflamatorio. Antiespasmódico. Excelente tolerancia digestiva.
  2. Malta de cebada germinada. Sin cafeína. Ligeramente energizante. Rica en vitaminas del grupo B (piel, sistema nervioso).  Rica en fósforo, magnesio y potasio. Altamente digestiva. Ligeramente estimulante del apetito. Reconstituyente.
  3. Bambú de Vogel. Sin cafeína. Un clásico que mezcla achicoria, cereales e higos tostados. Soluble y de sabor delicioso.

Cualquiera de las 3 opciones sería apta para niños pequeños que ya hayan sido destetados (preferiblemente, a partir de los 3 años).

Recordemos, una vez más, que EL CAFÉ NO DA ENERGÍA. Lo que hace es engañar al sistema nervioso para que el cuerpo utilice sus propias reservas energéticas.

Si una persona se levanta por las mañanas (o a lo largo del día) y necesita el café para poder sentirse estimulado y con vitalidad es porque algo no funciona bien en su organismo o no tiene hábitos adecuados. Una persona completamente sana debería tener energía más que suficiente para poder acabar el día sin tener que recurrir a estimulantes o drogas.

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