...y que me han permitido disfrutar de una salud extraordinaria durante décadas.
- Me raspo la lengua con una cucharilla pequeña nada más levantarme. Me permite eliminar varios gramos de puras toxinas a diario.
- Bebo medio litro de agua de mar isotónica a lo largo de la mañana. También, un par de infusiones de romero y tomillo que yo mismo recojo de la montaña. En verano, también suelo tomar kéfir de agua. Prefiero que los líquidos que entran en mi cuerpo estén vivos.
- Procuro que en mi alimentación predominen los alimentos ecológicos. Así evito introducir toxinas en mi cuerpo.
- Tomo proteínas y grasas de origen animal con moderación y siempre acompañadas de vegetales. Los vegetales, sobre todo si son crudos, compensan la acidificación sanguínea que provoca la ingesta de proteínas y grasas de origen animal.
- Tomo todos los días una ensalada junto con la comida del mediodía. Así me aseguro de ingerir alimentos completamente vivos. Los alimentos vivos dan vida.
- Tomo todos los días (entre horas) alguna que otra pieza de fruta de temporada, pero nunca como postre. La fruta es uno de los alimentos más alcalinizantes, y de más alta vibración, que existe en la Naturaleza.
- Combino adecuadamente los alimentos. Así evito fermentaciones digestivas y que éstas, a su vez, generen toxinas.
- Hago saunas, ayunos y limpiezas de colon semanalmente.
- Salgo a la Naturaleza cada dos por tres.
- Trato de que me dé el Sol, al menos, unos minutos cada día.
- Hago deporte y ejercicio prácticamente a diario.
- Cultivo mi autoestima, los valores humanos y procuro no hacer daño a los demás.
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