No deja de sorprenderme cómo a veces el Universo nos advierte de una forma rotunda y contundente sobre qué nos conviene hacer o evitar… para quien es capaz de descodificar sus mensajes.
En esta ocasión, os cuento que muchos fabricantes de agua embotellada exhiben con rótulos gigantes (como presumiendo de ello) las supuestas bondades de su producto: MUY DÉBIL, aludiendo a la cantidad de minerales disueltos de las aguas que nos venden.
Pues bien, cualquiera que haya ido al colegio sabe perfectamente que el agua destilada no conduce la electricidad. Y no la conduce, básicamente, porque no contiene minerales. Porque los minerales son los que transportan los electrones de la corriente. Así de simple.
Si esto lo tenemos claro, ahora nos conviene recordar que para que nuestro cuerpo funcione correctamente necesita un voltaje (en realidad, microvoltaje). Un voltaje para que la electricidad llegue a los músculos y estos puedan moverse. Un voltaje para que funcione nuestro sistema nervioso. Y un voltaje para que funcionen, adecuadamente, las neuronas de nuestro cerebro.
Entonces, ¿qué sucede si bebemos sistemáticamente agua embotellada con una mineralización muy débil?
Es pura Física: que el voltaje de nuestro cuerpo cae.
Por consiguiente, tenderemos a sentirnos más débiles, podremos experimentar trastornos de nuestro sistema nervioso y notaremos a nuestro cerebro como adormecido, o ralentizado, o espeso.
Es una forma perfecta de debilitar a la población: física y mentalmente. Una jugada redonda.
Y, por si fuera poco, te lo dicen a la cara con letras enormes.
Quien avisa no es traidor.
Comentarios
Publicar un comentario