Aligerando la mochila

 

Todo ser humano vive en distintos momentos de su vida situaciones que pueden provocarle, de una manera u otra, dolor o sufrimiento. Sin embargo, la intensidad de ese malestar puede depender en gran medida, no ya tanto de la propia situación en sí, sino de cómo la interpretamos, cómo la conceptualizamos y cómo la verbalizamos ante nosotros mismos o ante los demás.


Por ejemplo:


No es lo mismo decir: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Que decir: ¿Qué puedo yo aprender de esto?


- La vida me maltrata.
- La vida me pone a prueba.


- Estoy viviendo una situación muy estresante.
- Estoy viviendo una situación muy desafiante.


- Mi pareja me saca los demonios.
- Mi pareja me saca mis heridas.


- Esta situación me está destrozando la vida.
- Esta situación me invita a un gran cambio en mi vida.


- No puedo perdonar a Fulanito todo el daño que me ha hecho.
- No sé perdonarme a mí mismo por haber atraído este dolor a mi vida.


- Tu comportamiento me enferma.
- Tu comportamiento me disgusta/incomoda/desagrada.


- No veo la solución a este problema.
- Confío en descubrir cómo abordar este reto.


- La vida es cruel y despiadada conmigo.
- La vida me impulsa a evolucionar.

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