La clave de la vitalidad

A veces me encuentro con personas que me preguntan qué alimentos pueden tomar para tener más vitalidad. Sin embargo, lo primero sería preguntarse qué alimentos nos restan vitalidad (por de pronto, todos los comestibles refinados). Y, aparte de esto, también convendría destacar que la vitalidad, como otras muchas facetas del individuo, no sólo depende de lo que uno come sino de la actitud que uno manifiesta en el día a día.

La clave para entender qué es la vitalidad y cómo puede obtenerse sin recurrir a las barritas energéticas se encuentra en la propia palabra: VITALIDAD.

En la primera acepción que encontramos en el diccionario de la RAE respecto de este vocablo se lee: Cualidad de tener vida. ¡Ahí está la clave! Pero para explicarlo aún mejor, recurriré a una expresión coloquial que vendrá como anillo al dedo: Tener vidilla.

Efectivamente, lo más importante para tener vitalidad es tener vidilla.

Tener vidilla significa relacionarse con la gente, salir por ahí, disfrutar, reír, hacer cosas que a uno le apetecen y que le hacen sentir pleno y feliz, aprovechar todas las ocasiones y oportunidades que nos brinda la vida, y, por encima de todo, flexibilizar la mente y abrir el corazón.

El sentirnos vivos y llenos de gozo mientras compartimos un día en la playa o en el campo con los amigos, cuando cenamos con alguien que nos gusta en un bonito restaurante, cuando vemos una película emocionante o divertida, cuando disfrutamos de una vida social activa y variada, o cuando empleamos nuestro tiempo en desarrollar actividades provechosas... Indudablemente, todo eso nos da vidilla y vitalidad. Entonces, en esos momentos, podemos sentir la energía fluyendo a través de nosotros, lejos del cansancio o del agotamiento. Y es que el amor y la felicidad dan energía. Dan fuerza. Es tan simple como eso.

Obviamente, lo contario a tener vidilla, como quedarse encerrado en casa, no relacionarse con gente, ser obtuso de mente o cerrado de corazón, o sumergirse en una tediosa monotonía, son factores determinantes en la pérdida de vitalidad (cansancio o agotamiento crónicos). Eso sumado a ciertas actitudes desvitalizantes, como el miedo, el resentimiento, los celos, el odio; o bien cultivar y alimentar el pensamiento negativo.

Insisto: lo primero es lo primero, esto es, desarrollar una actitud positiva y constructiva que nos permita tener vidilla; y luego ya hablaremos de las barritas energéticas, de las bayas goji o de la jalea real.

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