Cuatro razones de peso para masticar a conciencia la comida


Si la pregunta fuera: ¿Cuál es el hábito más importante a la hora de alimentarse?, mi respuesta sería clara y rotunda: Masticar a conciencia la comida. Así que ahora os voy a dar tres razones de peso para que tratéis de cultivar este hábito, en caso de que aún no lo tengáis integrado en vuestro día a día.

Pero antes que nada, una aclaración. ¿Qué significa masticar a conciencia? Pues que la comida llegue a tu estómago convertida en una papilla homogénea, independientemente de si lo que comes es un bistec o un arroz con verduras, por ejemplo.

1) El estómago del ser humano no está preparado para digerir trozos de comida. Si ésta no se mastica lo suficiente, fermenta. Y al fermentar, produce toxinas... aunque el alimento que comas sea natural, integral y ecológico. Luego, esas toxinas, a través de las paredes del intestino pasarán al torrente sanguíneo, y, de ahí, a todas y cada una de tus células. Pero se supone que nos alimentamos para nutrirlas, no para envenenarlas lentamente con cada comida. Por otro lado, si estás pensando en perder peso, te diré que el no masticar la comida lo suficiente es uno de los hábitos que más engorda.

2) Cualquier patología asociada al aparato digestivo, como llagas en la boca, digestiones lentas, gases, acidez, úlcera, reflujo gástrico, colon irritable o Enfermedad de Crohn, por ejemplo, mejorará considerablemente si se mastica adecuadamente la comida.

3) ¿Cuál piensas que es el hábito más importante para mantener en buen estado la dentadura? ¿Cepillarse los dientes a diario? ¿Hacer enjuagues con elixires bucales? ¿Visitar cada seis meses al dentista? ¿Evitar los comestibles refinados? Pues no. El hábito más importante de todos es la masticación a conciencia de la comida, ya que la falta de uso de un órgano o de una parte del cuerpo conduce a su atrofia. Y si tus dientes se atrofian, terminan debilitándose y cayéndose. Así de simple.

4) El acto de alimentarse y de sentarse a la mesa es una metáfora muy exacta del modo en que la persona vive la vida y una proyección muy fiel de lo que esa persona es. El alimento que comemos representa las distintas situaciones que vivimos y de las cuales nos nutrimos. Por eso, si el alimento no se mastica lo suficiente, no podemos sacarle jugo a la vida. O dicho de otro modo: no aprenderemos de lo que vivamos, y experimentaremos situaciones desagradables que se nos repetirán una y otra vez (igual que repite un alimento que no se digiere bien), causándonos dolor y sufrimiento (tal cual, un alimento que se indigesta).

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