Cómo acabar definitivamente con una tos rebelde o con una carraspera

A muchas personas les molestan y no saben qué hacer para acabar con ellas. Los remedios de farmacia pueden (en el mejor de los casos) aliviar temporalmente, pero comportan una carga tóxica para el organismo (como todos los fármacos). Y los remedios naturales también pueden mejorarlas en gran medida, pero si dejas de tomarlos la tos volverá... porque no has ido a la causa para solucionarla.

Entonces, ¿te conformas con remedios o prefieres soluciones?

Los remedios no curan, alivian; y, normalmente, no requieren de mucho esfuerzo por parte de quien los pone en práctica. Las soluciones, por otro lado, no siempre requieren de un esfuerzo, pero sí de voluntad, perseverancia y metodología. Las soluciones son las que verdaderamente curan.

Tanto la tos como la carraspera surgen cuando en el organismo existe un exceso de mucosidad o de flemas. Entonces, la mucosidad obstaculiza (emboza, atasca) las vías respiratorias (pulmones, bronquios, bronquiolos...), y el cuerpo se ve obligado a desencadenar una contramedida brusca (un golpe seco de aire a presión) para sacar hacia fuera esas flemas.

Si las flemas salen fuera del cuerpo, te libras de ellas, pero si las tragas volverán a tu organismo... y vuelta a empezar.

De todos modos, aun cuando las expulsas al exterior, pueden seguir surgiendo durante mucho tiempo, o, incluso, indefinidamente. ¿Y por qué? Porque no has conseguido eliminar la causa que las provoca. Es decir, que si tienes tos o carraspera y éstas no terminan de marcharse es porque en tu organismo se produce demasiada mucosidad y ésta termina colapsando los pulmones. Por tanto, para acabar definitivamente con ellas hace falta limpiar el organismo de mucosidades y evitar ingerir cosas que las provoquen. Al menos, mientras dure dicha limpieza.

¿Pero por qué se produce la mucosidad?

Porque hay alimentos cuya consistencia y densidad lo asemejan a la mucosidad (como el huevo, el queso fundido o la nata), y ya sabes: De lo que se come, se cría. Y, asimismo, existen otros comestibles (como la bollería industrial o el azúcar blanco) que cuando entran en nuestro organismo éste no los reconoce como alimentos sino como enemigos que hay que neutralizar y eliminar, así que lo que hace es envolverlos de una capa mucosa para que puedan ser eliminados más fácilmente (ya sea a través de las heces o de las vías respiratorias).

Pero yendo al tema que nos ocupa: lo primero que hay que tener en cuenta antes de limpiar tu organismo es qué es aquello que lo ensucia, es decir, qué elementos producen mucosidad y flemas. Y, por tanto, convendrá que los evites (aunque sea temporalmente) o que reduzcas la cantidad (o la dosis):

- Tabaco. ELIMINAR.
- Todos los lácteos: sobre todo, la nata, la mantequilla y la leche. ELIMINAR.
- Todos los comestibles refinados: azúcar blanca, pan blanco, arroz blanco, dulces, chucherías, bollería, etc. ELIMINAR.
- Las harinas y los alimentos que las contienen (da igual que sean integrales). REDUCIR.
- Los huevos. ELIMINAR.
- Los aceites y las grasas. Sobre todo, los refinados, pero también los que no lo son. Sin embargo, no tendrás problema con el aguacate. REDUCIR.
- Las frituras. ELIMINAR.
- Todo tipo de alimentos o bebidas fríos. ELIMINAR.

Luego, cuando ya estés curado, podrás retomar algunos de esos hábitos, pero con moderación, y teniendo en cuenta que algunos de ellos deben tomarse en dosis muy bajas para que no perjudiquen la salud.

Así, pues:

1) Eliminar o reducir (según corresponda) todos los alimentos/comestibles mucógenos (que generan mucosidad).
2) Si tienes ocasión, haz una sauna (en un gimnasio, en un spa...) una o dos veces por semana. Pocas prácticas son tan eficaces como ésta a la hora de eliminar toxinas y mucosidad del organismo.
3) Otro de los mejores métodos que existen en la medicina natural para eliminar toxinas son las lavativas o irrigaciones de colon. Es un procedimiento totalmente inocuo y muy eficaz, te lo aseguro, y si nunca lo has hecho, te sugiero que lo consultes con alguien con experiencia que pueda orientarte.
4) Tomar caldos (que contengan cebolla y repollo) e infusiones (llantén, tomillo, eucalipto y jengibre) calientes varias veces al día.
5) También puedes tomar cebolla, ajo y jengibre crudos en las comidas. Todos ellos son altamente mucolíticos (que desintegran la mucosidad, o la fluidifican).
6) Te sugiero tomar zumo de limón en ayunas.
7) Las frutas (sobre todo, las ácidas), las verduras de ensalada (con pimienta o jengibre rallado) y el agua pura (procurando que no estén frías) también te ayudarán en tu proceso de curación.

Igualmente, conviene tener muy presente que tanto la tos como la carraspera poseen, además de físico, un origen psicoemocional (la madre del cordero, en realidad). Y este conflicto tiene que ver esencialmente con las relaciones a dos bandas (en muchos casos, de pareja, o con personas muy cercanas a nosotros). Relaciones en las que se manifiesta un conflicto (que puede o no exteriorizarse), y en las que la persona que padece la tos/carraspera está llamada a expulsar de sí aquello que le perjudica (toxina) y que no le deja fluir adecuadamente. Es decir, para sanar el conflicto es necesario que la persona sea capaz de hacer en el plano de la realidad aquello que hace en el plano del síntoma: sacar hacia fuera y expulsar de raíz mediante la tos esas toxinas, mucosidades y flemas que saturan su interior. Teniendo en cuenta que la mucosidad y las flemas simbolizan formas de ver la realidad y actitudes que terminan siendo contraproducentes en nuestras relaciones con los demás (por ejemplo: avasallar o ser poco delicado, ser posesivo o celoso, querer controlar, condicionar o coartar la libertad de los demás, ser intolerante o brusco, etc., etc.).

Comoquiera que sea, si sigues estas recomendaciones y procuras corregir esas actitudes dañinas, podrías acabar con tu carraspera/tos en menos de un mes.

Garantizado.

Comentarios