Reprogramación neurolingüística

Suele ocurrir con mucha frecuencia que las personas expresamos verbalmente nuestro malestar sin darnos cuenta de que nuestras palabras alimentan y engrandecen nuestras afecciones o dolores. A fuerza de repetir una y otra vez las mismas consignas, y, sobre todo, si detrás de ellas subyace una cierta carga emocional, podemos llegar a crearnos nuestras propias enfermedades.

Las que siguen a continuación son frases que fácilmente puede pronunciar cualquiera en un momento determinado. En el renglón superior encontraréis la frase expresada de forma inarmónica (en rojo), en el del medio una explicación de sus posibles consecuencias y en el inferior una versión menos dañina de esa misma expresión (en azul). Una vez más, me nutro de la experiencia adquirida y contrastada con los años.

- Los desplantes de Antonio me sientan fatal.
- Puede provocar, por ejemplo, digestiones pesadas, dolor de estómago, gastritis, etc.
- No me gustan para nada los desplantes de Antonio.

- Mi jefe me pone enferma cada vez que hace comentarios machistas.
- Puede provocar cualquier tipo de achaque. En principio, de poca envergadura. Fácilmente, alergias (reacciones desagradables ante determinados agentes que nos producen hipersensibilidad).
- Los comentarios machistas de mi jefe están completamente fuera de lugar.

- No consigo asimilar que Pilar me dejara por otro, aunque haya pasado más de un año. Es una situación que me irrita enormemente.
- Puede provocar, por ejemplo, carencias nutricionales por una falta de asimilación de nutrientes, o bien un colon irritable.
- Procuro hacerme a la idea de que Pilar ya no está conmigo, y trato de vivirlo de la forma más constructiva posible, comprendiendo que hay otras muchas personas en el mundo, afines a mí y encantadoras, con quienes perfectamente podría compartir mi vida.

- Mi trabajo me da muchos quebraderos de cabeza.
- Puede provocar cefaleas, migrañas, etc.
- Mi trabajo me proporciona grandes retos y oportunidades para superarme. / Dado que mis circunstancias laborales me desagradan, me planteo cambiar de trabajo.

- Mi hijo tiene treinta años y aún vive en casa con nosotros porque, a pesar de tener un buen trabajo, está aquí muy cómodo. ¡Qué cruz tan grande, Dios mío!
- En el subconsciente de la persona (máxime, si es religiosa) subsiste la idea de que una cruz es algo pesado y grande, que uno lleva a sus espaldas, y que el hecho de cargar con ella genera cansancio y dolor. Por eso, esta expresión, repetida a lo largo del tiempo, puede desencadenar problemas de espalda, como dolores, desviaciones, pinzamientos, hernias discales, hombros cargados o cifosis (joroba); también, cansancio, agotamiento o fatiga crónica.
- Mi hijo tiene treinta años y aún vive en casa con nosotros, pero estoy resuelta a invitarle a que se marche para que rehaga su vida en su propio espacio. Creo que le vendrá estupendamente adquirir las responsabilidades propias de su edad.

- No puedo con ello. Es superior a mí, y me mata. El recuerdo de mi violación me devora lentamente por dentro.
- Dos de los ejes que conforman la psicosomática del cáncer son el resentimiento y la sensación de que hay algo en el interior del individuo que le va devorando lentamente (un pensamiento negativo, inarmónico o dañino que suele desembocar en el propio resentimiento). Lo que resulta muy curioso, habida cuenta de que cáncer significa cangrejo en latín. Un animal con una boca muy pequeña que va devorando lentamente a sus presas (a menudo, carroña) con sus pinzas, desgarrando con ellas diminutos trocitos de carne.
- Puedo conseguir lo que me proponga. Estoy por encima de mis circunstancias. Y aunque en su día me resultó muy dolorosa la violación, trato de sobreponerme a aquel episodio de mi vida, buscando su lado positivo, aprendiendo de ello, creciendo y evolucionando.

- No puedo tragar esta situación. Me hace mucho daño.
- Por ejemplo, dolor de garganta al tragar, o bien ganas de vomitar.
- Voy a vivir esta situación de un modo que me haga sentir mejor.

- Yo voy a la mía. / Paso de todo, mientras no me afecten las cosas. / Los demás me importan un bledo.
- Otra de las metáforas del cáncer es la de la célula que, en un momento dado, comienza a diferenciarse de las demás (fase de diferenciación) y a seguir un perverso plan de vida ajeno al bienestar de la comunidad a la que pertenece (el propio organismo). Un punto de vista (consciente o inconsciente) y un modus operandi muy extendido en nuestros días entre las personas, que, a veces les lleva a olvidar que forman parte de un todo mayor al que, en mayor o menor medida, nos debemos, pues de él nos nutrimos.
- Formo parte de un todo mayor (la sociedad, el mundo, el Universo) que me da vida y me sostiene. / Me integro en un sistema al que le dedico parte de mi energía y del que obtengo bienes y recursos para mi crecimiento y prosperidad. / Me importan las personas. Entre otras razones, porque yo también lo soy.

- No puedo. / No puedo...
- En los hombres, esta expresión reiterada asidua o cotidianamente puede producir impotencia sexual.
- No quiero hacerlo. / No sé cómo hacerlo.

- No lo veo claro.
- Problemas de visión borrosa o falta de nitidez, como el astigmatismo.
- Aún no sé lo que es. / Aún no he tomado una decisión.

- Me duele/irrita ver cómo mi hija se va a casar con un cantamañanas.
- Por ejemplo, conjuntivitis (algo molesto o doloroso en los ojos).
- Preferiría otro marido para mi hija. / Me alegra que mi hija sea libre de elegir a su pareja, aunque ésta no me guste.

- ¡No quiero verte nunca más! / ¡No quiero verte ni en pintura! / ¡No te puedo ni ver!
- Pérdida progresiva de la visión, miopía (no ver más allá de las propias narices), cataratas, o, en casos extremos, ceguera.
- No me ha gustado lo que me has hecho. Me ha dolido. / Nos veremos cuando renuncies a la violencia y te abras al diálogo. / Dejemos pasar un poco de tiempo. Prefiero verte más adelante.

- Me sienta como una patada en el hígado que no me escuches nunca.
- Probablemente, problemas hepáticos.
- Me gustaría que me escucharas para que comprendieras mejor mi punto de vista.

- Me revienta que te vayas a vivir con tu padre.
- Posiblemente, rotura de algún vaso sanguíneo, como una arteria, una vena o un capilar. Alguna hemorragia o hematoma. En casos más graves, infarto.
- Me disgusta que te vayas a vivir con tu padre, pero si esa es tu decisión...

Comentarios